La Navidad es un época que logra reunir al mayor número de integrantes de una familia. Esperada durante todo el año, esta festividad se ha visto rodeada en algunos sitios, del invierno que le agrega al hogar o punto de reunión, un matiz de calor o refugio. Así, se vuelve muy reconfortante reunirse en Navidad y verse acompañado por los suyos para compartir un momento agradable. En todas las familias está la sobrina modelo, el tío rockero, la cuñada cocinillas y los primos vacilones. En nuestra casa no podemos dejar de mencionar a Don Fideo, un gato bermejo, gordito y querendón que saluda a todos y espera recibir mimos a cambio. Yo tengo un grupo de amigos muy especial. Y esta vez convencí que toda la familia me acompañara para una sorpresa que nos tenían preparada en el centro Ocupacional Barajas.
Dicho centro, es también una residencia a la vez que Centro Ocupacional. Cumple ambas funciones para personas con discapacidad intelectual leve o moderada. Es muy importante destacar la labor  social de esta organización, pues su  objetivo es  potenciar que  cada   usuario alcance autonomía personal. Aquí, los alumnos hacemos trabajos en los respectivos talleres con el fin de que adquiramos hábitos laborales básicos, y, además, podamos beneficiarnos de programas y terapias específicas. En el Centro Ocupacional existe un equipo multidisciplinar de profesionales.
La comida de Navidad en el Centro Ocupacional, estaría ambientada. Es lo único que nos dijeron. Yo esperaba los espectáculos infantiles de otros años. Al llegar por megafonía nos dirigieron al polideportivo. Al entrar el escenario iluminado pero vacío nos aguardaba. Había música que invitaba a bailar. Oficialmente comenzaba la fiesta de Navidad.
Subió un maestro de ceremonias, con gran elocuencia y con una modulada voz nos dio la bienvenida. Nos animó a aplaudir, a gritar, a involucrarnos sin saber en qué. De pronto apagaron las luces. Oscuridad total y todos nos preguntábamos qué habría pasado. De pronto, la música empieza con un ritmo robótico. Empieza a ser más y más fuerte, y al fondo, sobre el escenario, un destello de luz se anuncia.   El maestro de ceremonias anunció a Saturnalia. Bailarines comienzan a bajar del escenario y a bailar con el público. Uno bailó conmigo. Yo no podía creer la magia de luz y sonido. Era como estar en una película del futuro.
De repente una preciosa chica subió al escenario y cantó como un ángel que animó la fiesta. Bailaba con unos pasos que invitaban a moverse. Entonces el maestro de ceremonias, comenzó a tocar el saxó, había fuegos artificiales, nieve y burbujas. Aquello era como estar soñando.
Y de repente, otra vez oscuridad total. Pero unas luces a modo de mágicas rayas en el espacio, comenzaron a iluminar todo. Era el maestro de ceremonias, que tocaba un arpa de la que escapaba luz. Cuando terminó la melodía, sentí una emoción tan grande, que las palabras no podían salir por mi boca a pesar de estar abierta por la sorpresa. Sólo pude exteriorizar mi emoción por los aplausos. Aplaudí con euforia. Con alegría. No podía creer lo que había visto. Quise ir a saludar a los bailarines, a la cantante, al maestro de ceremonias. A todos. Quería comprobar que fueran reales. Que no estaba soñando.Que esta fiesta de navidad había sido muy especial.
Siempre ha sido mi fiesta favorita, pero este año, fue un sueño que quiero repetir. Tengo síndrome de Down y junto con mis compañeros del Centro ocupacional y nuestra familias, hemos vivido una fiesta de navidad mágica.
Crearte Events se enorgullece de estar presente, participar y colaborar en actos como el que realizamos en el Centro Ocupacional Barajas, descrito en esta misma entrada.
Mira el vídeo del evento:

Casino Clandestino de los años 20 Cabalgata de Reyes Castellón